Gracias a L.J Smith por crear a nuestro vampiro más sexy y rebelde...

Capítulo 33: El final.

Después de una larga espera ahí va el final de esta historia. Deseo que les guste y tengan el corazón abierto.
Gracias por dejarme entrar en vuestras vidas. Y gracias por apoyarme y leerme día tras día. Este capítulo va para todos vosotros que me dais fuerza para seguir.
Millones de gracias!
Besos.




Me dejé arrastrar por ella hasta la casa de huéspedes. Apenas podía seguir su ritmo. El cuerpo me pesaba, no podía ni levantar los pies del suelo. Cuando llegamos a la casa de huéspedes Stefan me cogió y me llevó hasta el sofá.
-¿Qué ha pasado Damon?
Antes de contestarle observé donde estaba Anaís. Se estaba alejando hacia el piso de arriba. Me levanté torpemente y la seguí apoyandome en cada pared para sujetar mi propio peso. Todos me miraban sorprendidos pero no me apetecía darles explicaciones.
Entré en la habitación. Ella se encontraba mirando por la ventana que ya estaba cubierta por las cortinas opacas. Me acerqué por detrás y la abracé por la cintura. Recostó su cabeza en mi hombro.
Cogí aire y lo solté en forma de suspiro. Al escucharme se giró y me miró a los ojos interrogándome.
-Te amo. -le susurré.
Sin pestañear sus labios estaban encima de los míos regalándome un tierno beso.
-Necesitas recuperarte Damon. Ven.
Me condujo hasta la cama, me tumbé sin rechistar. Se sentó a un lado de la cama y con una de sus manos comenzó a acariciar mi rostro. Cerré los ojos. Había deseado tanto esa paz que ella me transmitía que parecía casi imposible que fuese cierto.
Abrí los ojos porque había dejado de acariciarme y contemplé nuevamente el dolor que sentía. Tragué saliva intentando ocultar el nudo que se me formaba en la garganta cada vez que sus lágrimas caían de sus hermosos ojos.
Me incorporé y la estreché en mis brazos. Suspiró y me abrazó fuertemente.  Se me escapó un pequeño gemido de dolor, estaba muy débil y por desgracia ella escuchó.
-Perdóname, te lastimé.
-Tranquila amor, no pasa nada.
-¿Mi sangre puede ayudar a recuperarte rápidamente cierto Damon?
Asentí.
Se apartó el mechón de cabello que cubría su cuello e inclinó la cabeza hacia atrás.
Me acerqué lentamente a su perfecta piel. Primero me delaite con su aroma exquisito y muy lentamente rasgué su piel con mis dientes. La poderosa sangre fue invadiendo mi cuerpo, haciéndome sentir en pocos instantes mucho mejor. Sentía como las heridas iban sanando. Me sentía más fuerte. Más poderoso.
Anaís jadeó. Sonreí en su cuello. Tenía que hacerla olvidar todo lo que había visto. Me concentré en transmitirle todo mi amor por ella, todo mi deseo.
Me bloqueé totalmente cuando un sentimiento de culpa invadió mi mente. ¿Eso tan horrible era lo que ella sentía? Me separé de su cuello y cerré los ojos.
El sentimiento era tan fuerte que podía destruirla.
-Damon. -susurró.
La miré contrariado. ¿Podía ella sentir todo aquello? Me sentí impotente por no poder sacarle ese sentimiento de su corazón.
-Damon quiero que me ames. Quiero ser tuya. -susurró en mi oido. Me besó en el cuello y siguió por mi pecho hasta que encontró de nuevo mi boca, que la besó desesperadamente. Le devolví aquel beso con todo mi ser. Quería hacerla olvidar. Quería darle todo lo que me pedía.
La tumbé en la cama y me posicioné encima de ella. La besé dulcemente como nunca antes había besado a nadie. Acaricié su rostro y le di pequeños besos en cada centímetro de su piel. No dejé de repetirle en susurros que la amaba.
Desvestí su hermosa anatomía lentamente, grabando en mi mente cada parte de su cuerpo, cada rincón de su piel. Sin dejar de besarla me desvestí yo también. Nuestros cuerpos desnudos se rozaban disfrutando el uno del otro. Separó las piernas y me introduje en el paraiso de su cuerpo. Su calor me inundó provocándome una sensación de bienestar.
No sé cuanto tiempo me moví suavemente dentro de ella pero al fin llegamos al éxtasis en el mismo instante.
Tampoco sé cuanto tiempo más me quedé ahí dentro, pero era donde me sentía mejor, donde me sentía completo, donde me sentía feliz.
La observé con una sonrisa en mis labios. Su piel estaba empapada de sudor. Acaricié su rostro y también estaba húmedo, pero no de sudor si no de lágrimas. Cerré los ojos fuertemente y cogí aire apretando la mandíbula. Me acarició la mejilla. Me besó en la frente y me dedicó una amarga sonrisa.
-Te quiero Damon. -suspiró.
Salí de ella y me recosté en un costado. Se abrazó a mí y cerró los ojos. Besé su pelo y acaricié su suave espalda.
-Yo también te quiero mi amor. -le susurré.
Cerré los ojos sin dejar de abrazarla. Y me dormí con mi ángel entre mis brazos.

...


Sentí una corriente de aire. Abrí los ojos rápidamente. La ventana estaba abierta y aún era de día. Anaís no se encontraba en la habitación. De un salto me levanté hacia la ventana, pero no se veía nada extraño.
Expulsé el aire que retenía mis pulmones.
Vi una nota al costado de la almohada. Me acerqué y leí.

Me estoy dando un baño. Te quiero. Anaís

Me vestí y salí de la habitación. Fui hasta el baño y escuché como caía el agua. Sonreí.
Fui hasta la nevera y le cogí algo para comer, para beber mejor dicho. Volví a la habitación y preparé la pequeña mesa que había en el centro con un mantel rojo y un pequeño jarrón. Salí por la ventana al jardín y arranqué una rosa, la más hermosa de todas. La puse en el jarrón y me senté a esperarla. A esperar a mi princesa.
Después de media hora comencé a impacientarme, seguramente se estaba arreglando. Ya se sabe como son las mujeres. Sólo pasaron cinco minutos y me levanté. Intenté abrir la puerta del baño pero estaba cerrada con llave. Decidí arrancar la puerta de un empujón. Aparté la cortina de la ducha y no había nadie.
Salí del baño como alma que lleva el diablo. Busqué por toda la casa, grité pero no había nadie.
¿Es que querían darme un susto?
Jason, pensé. Me dirigí al bosque donde murió Jason. Ya no había rastro de nada. ¿Pero donde se había metido la gente?
Desesperado busqué por toda el pueblo, hasta que divisé un coche familiar en la puerta del cementerio. Llegué hasta allí y delante de una tumba se encontraba mi hermano, Elena y todos sus amigos. También estaba Alaric. La tumba de Jason.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Anaís. ¿Donde se había metido?
Stefan me miró y entendió que estaba desesperado.
-Damon a estado aquí con nosotros. Quería darle el último adiós.
-¿Pero como? Es de día Stefan.
-Le di el anillo de Katherine. -soplé. Al menos estaba protegida.
-¿Y donde está ahora?
-Quería estar sola, nos dijo que marchaba para casa. -habló Elena.
-¡Porqué la habéis dejado sola! -grité. Matt y Bonnie me hicieron señas para que guardara silencio.
-No voy a callarme hasta que la encuentre. -alcé nuevamente la voz.
Me largué de allí en dirección a la casa de huéspedes. Con suerte la encontraría ya allí. Ni siquiera me molesté en coger el coche, corrí por un camino que llegaba hasta la casa, más bien volé. Volví a convertirme en cuervo después de mucho tiempo.

En el claro donde murió Jason divisé algo negro. Bajé en picado hasta el suelo y me convertí en humano. Algo negro que levanté del suelo. Algo cayó al suelo. Cogí aire. Removí el trapo y pude observar que se trataba de un vestido. El corazón comenzó a latirme violentamente. Miré al suelo, cerré los ojos antes de observar detenidamente el anillo con la piedra de lapislázuli.
Me quedé inmóvil, toda la sangre de mi cuerpo se congeló. Acerqué el vestido a mi nariz. Un aroma. Su aroma. Cerré los ojos con fuerza y arrugué el vestido entre mis manos.
NO.
El vestido se hizo trizas. Lo lancé con rabia lejos de mí.
Aquel sentimiento de odio volvió a invadirme haciendo la coraza de mi corazón mucho más fuerte.
Odio. Tan solo un inmenso odio. Odiaba la vida. Siempre terminaba quitandome lo que más quería.
Sentí una presencia. Stefan. Se encontraba parado detrás de mí. Me percaté que estaba de rodillas en el suelo. Poco a poco se acercaba a mí. Posó su mano en mi hombro. Me giré de repente y lo aplasté contra un árbol. Quería desquitar mi furia con alguien. Con él. El siempre lo tenía todo en cambio yo sólo tenía la soledad de mi alma que en estos instantes había muerto con ella..
Rodeé el cuello de mi hermano con mis dos manos, estrangulándolo, sus pies no tocaban en el suelo. Me acerqué a su bonita cara mostrándole mis colmillos y rugí.
Un sonido de dolor. Un sonido que desgarraba todo mi ser. ¿Por que ahora que quedaba de mí?
Tan solo odio. Solté a Stefan que cayó al suelo agarrándose el cuello. Me separé un paso de él y lo miré con la cabeza torcida. Él me observó asombrado.
-Hola hermanito he vuelto. -le dediqué mi sonrisa más macabra.
Me esfumé de aquel lugar convertido en cuervo. Un pájaro tenebroso, negro, carroñero.
A partir de ahora la humanidad recordará para siempre a Damon Salvatore.

13 comentarios:

  1. OMG!!!!!
    Me fascino!!!!
    Wow, estuvo genial!!!
    Sabia q Damon no podia ser bueno por siempre.
    Su naturaleza es ser malo y por eso lo amo.

    No puedo creer q se haya terminado.
    Pero te ha quedado estupendo

    Cuidate mucho
    Bye

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola, Me encanto, fue excelente
    Pobre de Damon, realmente conmovedor, fascinante ...
    besos y exito con tu siguiente historia

    ResponderEliminar
  3. ¡Bravo! Sencillamente fascinante. Me encantan tus escritos, Luna. Ya tengo ganas de leer el siguiente :)
    Tengo nueva entrada, pásate si quieres.
    Shadow

    ResponderEliminar
  4. Dos palabras Luna: im presionante, final de capítulo Luna.
    Es extraordinario como puedes expresar todos los sentimientos de los personajes en palabras. Me tengo que quitar el sombrero ante ti, de verdad.
    Eres genial narrando estas istorias me tienes fascinado Luna.
    Y de verda no dejes de creer en lo que te dice tu corazón llegaras muy lejos y lo sabes.
    Te seguiré en tu nueva istoria. Un abrazo y muchoos animos Luna.
    Taprecio muchoo besoos.

    ResponderEliminar
  5. genial, simplemente perfecto, nos da mucha pena que ya se acabe pero asi son las cosas y esperamos impacientes aver que es lo proximo que escribes. un beso

    ResponderEliminar
  6. Ohhh luna t psaste me encanto el capitulo amo a damon lo amo esq no hay palabras para describirlos como no puede terminar haci pero no importa solo espero que la otra historia sea mucho mejor que esta
    Bye bye
    besos
    Cooniita Lautner Wesley

    ResponderEliminar
  7. Me encnato tu historia y adoro tu visión de Damon sigue escribiendo lo haces muy bien

    ResponderEliminar
  8. Increíble!!!! Pero me da pena Anaís... T.T Ha muertooo!! Mola el final... Damon siempre seguira siendo Damon... No importa lo que pase... Y eso es genial!! *.*
    Bss
    PS: Suerte kn tus otras historias!!! :)

    ResponderEliminar
  9. hay no... yo queria que damon fuera feliz al fin pero fuistes un poco mala con el ay no pobre de mi damon

    ResponderEliminar
  10. Queeeeeeeeeeeeee!!, pero porqué?, ahí pobre Damon, porqué siempre tiene que salir todo mal para el. Luna que mala eres, que pena me dio esto. Espero que esto tenga alguna secuela, porqué la muerte de Anais no ha quedado muy claro, quizá este viva y vuelva... o algoooooooo.

    Bueno me dejé algunos capítulos atrás pero me picó tanto la curiosidad que me adelante y leí el último capítulo.

    Besitos y me encantó esta historia, en ella conocí a Damon que ya sabes que no sabía ni quien era y aprendí a quererle.

    ResponderEliminar
  11. Me abandonaste... -____________-! Estuvo genial.
    Pero pense que seguiria.
    Lastima.

    ResponderEliminar
  12. me falta el aire!!!!
    que rayos paso????? porque????????
    en que pensaba anaís T.T y damon... que porfin se había convertido en alguien buenito... pero "si... sigue siendo damon...
    Odiaba la vida. Siempre terminaba quitandome lo que más quería." morí con eso jajaja... espero tenga secuela... tienes que aclarar todo!!! nopuede ser así... T.T pero bueno... jajja besotes y como siempre, fantástica luna, nos leemos pronto =)

    ResponderEliminar
  13. Como?
    yo q pensé q tendriia un fiinal feliiz para mii hermoso vampiiro, pero como biien diices
    su naturaleza no es la bondad, lo han heriido tanto

    Bueno completamente iinesperado pero hermosiisiimo, Anaiis no se lo mereciia xP

    ResponderEliminar